Un salvavidas económico contundente para encarar la peor crisis desde el crack de 1929

  • 18 marzo 2020
Gobierno de Pedro Sánchez toma medidas en contra del coronavirus

El Gobierno español ha aprobado un plan de urgencia para hacer frente al impacto de la crisis sanitaria en la economía. Nos enfrentamos a la peor crisis económica mundial desde la Gran Depresión. La caída del comercio mundial, del consumo privado y la inestabilidad financiera de las dos últimas semanas supera a lo vivido en 2008 tras la quiebra de Lehman Brothers. El mayor crecimiento de contagios este pasado martes se produjo en EEUU, Alemania, Francia y Canadá; cuatro grandes economías del G7 que seguramente tomarán medidas de cierre de ciudades similares a las que estamos tomando en España o Italia y que ya se tomaron en China y en otras zonas de Asia.

En este escenario de incertidumbre extrema, la intervención de los gobiernos es determinante para garantizar la estabilidad financiera y para mitigar los efectos del virus sobre el cierre de empresas y la destrucción de empleo. El jueves pasado ya analizamos las medidas extraordinarias adoptadas por el BCE para garantizar que las empresas y autónomos -que ven cómo sus ingresos han bajado exponencialmente, en la mayoría de los casos a cero- puedan acceder a líneas de liquidez para evitar la suspensión de pagos y el cese de su actividad.

El gobierno, con buen criterio, ha aprobado una batería de medidas para proteger a los trabajadores que pierdan su empleo, especialmente para las familias que queden en situación de vulnerabilidad. Si las ventas caen, será una recesión y habrá destrucción de empleo. Si las empresas y los autónomos se ven obligados a cerrar, despedirán a todos los trabajadores y habrá una depresión económica. Especialmente las pymes, que son las más vulnerables financieramente.

La medida más potente aprobada por el Consejo de Ministros es una línea de avales. Aún no sabemos los detalles que publicará el Ministerio de Economía en breve. Pero el decreto anticipa que incluirá financiación de facturas pendientes de cobro, diferimiento de pago de impuestos, pólizas de crédito a corto plazo y créditos a largo plazo.

Esta línea es complementaria con las medidas aprobadas por el BCE. Los bancos acudirán al banco central o usarán los depósitos de las familias para financiar créditos a pymes y autónomos. Varias entidades han anunciado líneas urgentes para atender la demanda de esos colectivos. Y, en caso de impago del crédito en el futuro, el gobierno compartirá un porcentaje de la pérdida. Es la misma medida que acaba de anunciar Ángela Merkel para las empresas alemanas y Emmanuel Macron para las francesas. Todo para evitar la quiebra empresarial por asfixia financiera.

La medida ayudará a que, cuando se acabe el cierre de nuestras ciudades y volvamos a nuestros hábitos de vida, las empresas y los autónomos estén en condiciones de mantener el mayor número de empleos que ahora están en expedientes de regulación temporales. Por lo tanto, en último término, las medidas extraordinarias del BCE y del gobierno son para proteger a las familias.

No obstante, muchos de nuestros hábitos cambiarán y tardaremos un tiempo en recobrar la nueva normalidad. Eso hace muy poco probable una recuperación en V y más probable una en U o en L. La buena noticia es que se ha anunciado un G20 extraordinario para la próxima semana, aunque el mundo necesita ahora que Trump se olvide de su América primero. Ángela Merkel acaba de aceptar en una Cumbre Europea extraordinaria estudiar que el fondo europeo MEDE emita hasta 400.000 millones para trasvasar a los Estados con problemas de liquidez.

La prima de riesgo italiana ha superado ya los 300 puntos básicos y, como se observa en el gráfico anterior, aumenta 40 puntos básicos cada día. Si Europa no actúa rápido, pronto estará en 500 puntos básicos, es decir, niveles de rescate. El problema es que Italia tiene diez veces más deuda pública que Grecia y no es rescatable. A la vez, las autoridades comunitarias deberían aprobar cuanto antes el Tesoro Único Europeo y que el plan de estímulo necesario para reducir la tasa de paro en 2021 se haga desde el centro y financiado con eurobonos. Eso permitiría que Europa tenga la misma capacidad que EEUU y China para luchar contra este maldito virus.  

José Carlos Díez

Director del Observatorio sobre la Realidad Financiera